Una vez mas, la vida se revela como un patetico cliché. Como si no hubieran grandes sorpresas con las cuales maravillarse.
A partir de hoy, comenzaré a retomar este blog como una suerte de bitacora terapeutica. El hecho de poner sobre una pantalla luminosa el devenir de las emociones suena como un contrasentido. Nada mas abstracto que plasmar una serie de emociones desordenadas que solo existen en la abstraccion del alma, sobre una serie de caracteres ordenados que solo existen en la abstraccion de un computador. En pocas palabras; estoy moviendo algo que no existe sobre otra cosa que no existe . Que perdida de tiempo. Que ridiculez. Y sin embargo, son esas construcciones invisibles las unicas que parecen sanarme.
Cuando digo que esto será mi bitacora terapeutica, le advierto al señor lector que esto distará mucho de ser comprensible a primea vista. Todo el proposito de estas construcciones tendran el caracter de un codigo secreto, del cual solo algunos fragmentos podran seguirse de manera logica, reservandome el resto por una cuestion de privacidad y lo que me queda de dignidad. Algunos se preguntaran cual es el proposito de revelar solo algunas pistas de este puzzle ocultando conscientemente algunas de sus piezas. Esto no tiene otra explicacion que el pudor, el miedo, y el hecho de que algunas narraciones tienden a ser mas interesantes cuanto menos informacion se entregue. Nadie en su sano juicio podria utilizar un blog como un diario de vida. Eso raya en la frontera del mal gusto. Quizas un exhibicionista que necesita atencion o alguien muy sediento de popularidad podria aprovecharse del tiempo ajeno. Espero que este no sea el caso. Por esta razon, intentare combinar este secretismo con algunas dosis de vivencias reales para no hacerle perder el tiempo a nadie que se tome la molestia de encontrar estas paginas.
Con este ridiculo prologo (obligatorio para el que recien se incorpore a estas paginas) podre proseguir este exraño relato.
Con el fin de separar la vida real de la ficcion sentare las bases de algunos conceptos de mi vida actual:
El lugar en el que me encuentro ahora, para efectos de este blog se llamara La Covacha. Tal como su nombre lo indica es una base temporal que tiene agua y comida para subsisitir, pero que dista mucho de ser una nave nodriza . La Nave nodriza es lo que el comun de la gente podria llamar Hogar. Digamos por ahora que me encuentro en esta Covacha, que obviamente no tiene las comodidades ni las ventajas de una nave nodriza pero que para efectos practicos me permite subsistir. Quizas su mayor ventaja es la soledad y aislacion que proporciona. Ventajas que obviamente se convierten en el peor de los calvarios.
Pero a quien demonios le importa todo esto. Que relevancia puede tener que un hombre decida retirarse a su covacha con la patetica (y predecible) escusa de pasar un tiempo solo. Esa es justamente la pregunta que intentare descubrir a contar de hoy en este pedazo de pantalla.
Para ahondar en este tema, me atrevere a relatar un hecho concreto.
Hace algunas semanas comence a gastar el poco dinero que me queda en lo que el comun de los mortales llamamos Siquiatra. Hombres que estudian el comportamiento de otros hombres e intentan darle una explicacion logica a sus acciones mediante hechos sicologicos y neurologicos. Estos hombres llamados Siquiatras cobran muy caro por estudiar a otros hombres. Cosa que en realidad debiera ser al reves. Ellos debieran estar pagando a otros hombres para poder estudiarlos. Pero en fin, no voy a entrar en ese tema, solo digamos que este es uno de esos siquiatras que cobran por analizar a otros seres humano. Quizas mas adelante tendre las bolas para decirle que me debe una fortuna. Por ahora voy a hacer como si no me importara demasiado.
El hecho concreto es que fui donde este Siquiatra y cada vez que lo saludo por alguna razon olvido su nombre. Rapidamente debo sacar la boleta que me hizo la sesion pasada y leer su nombre para poder saludarlo como corresponde. Esta vez me sente en su comoda silla de cuero, elemento fundamental para completar el cliche del siquiatra y me percate que a mi lado habia una caja con pañuelitos desechables. Pañuelitos usados principalmente por mujeres que lloran mientras le relatan a este hombre sus pateticas existencias. En un arranque de pedanteria me atrevi a burlarme de los pañuelitos y lo ridiculo que se veian al lado de la silla de cuero. Broma que el siquiatra tomo con la aparente frialad y sabiduria que lo caracteriza.
Comenzó la sesion y a los 15 minutos de estar haciendo un ejercicio bastante banal, este hombre me preguntó si yo era feliz. Sucedió algo sorpredente. Mi menton comenzó a temblar, cuando intenté dar una respuesta no me salía la voz y por mas que trataba de aclarar la garganta, me era imposible articular siquiera un sonido. Traté varias veces de aclarar la voz y sonreir cinicamente para reafirmar mi postura de seguridad y autocontrol, pero como un animal predecible y fragil, mis ojos me traicionaron e insintivamente se posaron sobre la caja de pañuelos desechables. Con una estupida sonrisa en la boca y con los ojos llorosos, acerque mi mano a la caja y lleno de verguenza termine por sacar uno de esos pateticos pañuelitos desechables. Quien lo diria. El rey de la montaña. El campeon de la voz gutural. El Batman de providencia. Ahi estaba llorando como un bebe de pecho. Rebajado a la mas triste y debil de las existencias. Sin poder ni control sobre nada. Cuando termine de llorar el siquiatra me miro con su expresion de frialdad y sabiduria y señalando el reloj dijo: “Eso seria por hoy”.
Escribió la boleta y me la entregó mientras yo usaba uno mas de sus pañuelitos desechables. Cuando recobré la compostura, le escribi un cheque y me levanté. Tuve que mirar su nombre en la boleta para poder despedirme.